Llevo toda mi carrera profesional ligado a la innovación, de una u otra forma.

Más de 20.000 horas de vuelo en proyectos de innovación en España y Latinoamérica.

14 años currando en esto.

He tenido la suerte de trabajar en Procter&Gamble, (Arbora&Ausonia entonces), una de las mejores empresas multinacionales de gran consumo,  y como director del primer centro tecnológico de servicios avanzados.

Pero después de tener que cerrar por impagos de la Administración Pública, en 2012, lancé mi proyecto Innolandia.es, que combina herramientas y servicios online con consultoría tradicional offline en gestión de la innovación.

Mis raíces son manchegas, aunque he vivido en 5 ciudades diferentes y 2 países. Vivo en Alicante con mi mujer, que es enfermera y mi princesa Lucía, de 7 años y Andrés que nació en noviembre del año pasado.

 

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Soy economista, licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Pontificia Comillas – ICADE, realicé un MBA en Fundesem Business Schoolaunque en ningún sitio me han preparado para gestionar la innovación.

Eso lo llevo haciendo yo por mi cuenta varios años.

Buscando cursos de primer nivel, leyendo, investigando, creando nuevas metodologías y productos y sobre todo, poniendo en práctica las herramientas.

Porque es la única forma de aprender a innovar.

Mi salto a la asesoría de innovación

Cuando trabajaba como gestor de la innovación por cuenta ajena, me hubiera gustado no perder tanto tiempo buscando herramientas en Internet, ni navegando de una página a otra para buscar información sobre tecnologías interesantes o convocatorias de proyectos.

Demasiado tiempo perdido.

Y además los grandes cursos o másters de innovación implica que me tenga que ir a otra ciudad, y la verdad, en estos momentos de mi vida, no me apetece.

Así que decidí crear un negocio unipersonal, Innolandia.es

El producto básico que ofrecía era consultoría y formación.

Nada del otro mundo.

Sin embargo, mirado con el tiempo, creo que fue un proyecto de autoempleo, más que emprendimiento.

Al principio, me pasé un añito entero dando palos de ciego. Tirando de contactos y en una zona geográfica cercana.

El resultado: Facturación 0

Porque vendía lo mismo que la mayoría al cliente equivocado.

Te suena verdad??

Agobio, noches sin dormir, porque el negocio no funcionaba.

Pero mi carácter innovador (mi mujer dice que soy un culo inquieto), me llevó a desarrollar el “Innolandia Summer Camp“.

Y este sí que creo que fue un producto innovador. Apliqué la herramienta de océanos azules y salió algo novedoso y con buena aceptación. Incluso me ofrecieron la opción de licenciar el concepto en Latinoamérica, aunque al final la negociación no salió.

Esta innovación (comercialmente no fue rentable pero sí a nivel de notoriedad, que permitió el despegue del blog) supuso un cambio de enfoque de Innolandia.es, hacia el desarrollo de herramientas y servicios online innovadores para los profesionales de la innovación.

Así que con una dosis extra de energía, decidí aplicar en mi propio negocio lo que proponía para mis clientes.

Convertir Innolandia.es en una fábrica de productos innovadores, metodologías y herramientas para los profesionales de la innovación.

Aunque buscando nuevos modelos de negocio, basados en las TICs.

Porque los libros están llenos de recetas, pero no de casos reales.

Y después de hablar con muchos profesionales de la innovación, el problema es en cómo adaptar esos libros a su caso particular.

Y los resultados ahí están:

  • Mis ventas aumentan a ritmo de dos dígitos al año
  • He generado cinco herramientas propias, dentro de un marco común: Innovation in a box, Consultoría ágil, Plan de innovación en 8 horas, Plan estratégico de innovación en 1 semana y DXperience.
  • El 72% de mis ingresos en 2015 vienen de productos innovadores (metodologías propias) desarrolladas en los últimos 3 años.
  • He vendido productos digitales en 7 países
  • Me han llamado grandes clientes para participar en proyectos. Ya no vendo. Me compran.
  • Estoy homologado como profesor y consultor por la Escuela de Organización Industrial (EOI) y soy uno de los apenas 600 innovation coachs homologados por la Comisión Europea, para su programa SME Instrument con proyectos de alta innovación.

Mi conclusión es que cuando innovas, puedes equivocarte, pero si no haces nada, estás destinado al fracaso.

No sólo es dinero y números fríos

Pero encima, a nivel personal, he ganado.

  • He participado en proyectos super interesantes, con empresas de primera división, que incluso cotizan en bolsa, con las que nos hemos divertido mucho trabajando.
  • He podido dar rienda suelta a mi creatividad, desarrollando nuevos productos y metodologías, que luego se han puesto en el mercado.
  • He aumentado mi red de contactos. Porque ahora puedo colaborar con gente del nivel Néstor Guerra o Xavier Ferrás.
  • He aprendido un montón, de ellos, de los clientes e incluso.
  • Me he sentido más valorado. Todos tenemos un punto narcisista y nos gusta que nos feliciten por el trabajo y eso ha ocurrido.
  • Y por qué no decirlo, económicamente a la empresa le ha ido bien y está posicionándose de cara al futuro con buenas perspectivas.

En estos años, hablando con muchos profesionales y gestores de la innovación como tú, me he dado cuenta que puedo aportar.

Que podemos trabajar juntos, aprender y divertirnos.

Afrontar los problemas del día a día. Innovar mejor y más rápido, para obtener mejores resultados, en menos tiempo y más visibles. Mientras desarrollamos empresas que tengan la innovación inoculada en su ADN.

Te espero en el próximo correo para contarte cómo hacerlo.