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Días de miedo e incertidumbre

Llevo tiempo con un ruido en la cabeza sobre lo que estamos viviendo y quizás este es el momento de ordenar las ideas por escrito. 

Mira. 

Este año nos está pasando algo raro. No me había pasado nunca en los 14 años de Innolandia. 

Nos están retrasando proyectos. De forma masiva. 

Teníamos varios design sprints cerrados en diciembre y todos se han ido moviendo. Patada adelante. 

Más allá de echarle la culpa a nadie, lo que percibo es miedo. 

Mucho miedo. 

Lo he hablado con colegas, con amigos que trabajan en otras cosas…

Y la sensación es generalizada. Tenemos miedo. Miedo a tomar decisiones. 

¿Y si esta inversión es equivocada? ¿ChatGPT o Copilot? ¿Cómo escala esta tecnología?

Como escribía el gran Eugenio Mallol, nadie quiere que le despidan por un piloto de IA que no funciona. 

A eso súmale el caos geopolítico internacional, con Trump volviendo al salvaje oeste, un país que se cae a pedazos (caos ferroviario, listas de espera hospitalarias, alquileres, salarios por los suelos).

Mientras hemos desperdiciado 80 mil millones de euros para cambiar el modelo productivo… haciendo kits digitales, y dedicando solo el 20% de todo ese dinero a I+D+i. Alguien debería ir al rincón de pensar.

Así que hay mucha gente que se está cagando en los pantalones. Yo el primero. 

En casa acabamos de paralizar un viaje a USA de vacaciones, por miedo a las consecuencias del ataque a Irán. 

En este entorno, otro factor que veo son la venganza de los informáticos en las empresas.

Después de verse superados durante la primera ola de adopción de la IA generativa los departamentos de IT / Sistemas están entrando a poner orden. Porque son los que saben.

Pero es falso. 

Saben de tecnología (a veces, otras simplemente son helpdesk o gestores de proveedores subcontratados). 

En la inmensa mayoría de los casos no entienden que es un proceso de gestión del cambio. De personas, de adopción de procesos y no de herramientas. 

Pero, ¿por qué hay tanto miedo?

Dice Pablo Grueso que todos tenemos una cantidad máxima de información que podemos asimilar, antes de colapsar. 

Personalmente estoy llegando a ese punto, porque me veo a punto de colapso. 

En las últimas semanas estoy leyendo muchas noticias sobre el fin del mundo empresarial. 

Desde el final de los modelos SaaS, el despido del 40% de la plantilla del ex – fundador de Twitter, por un cambio ele modelo de negocio, o los artículos sobre 

Mira. 

En la Edad Media de Innolandia, cuando aún era una multinacional unipersonal, usaba esta gráfica, de Deloitte HR Press.

Se ve clarísimo las diferentes velocidades de adopción de tecnología. 

La curva 1 representa el crecimiento exponencial de la tecnología. Después, el ritmo al que los humanos, de forma individual podemos asumir el cambio. 

El tercer nivel es el de las organizaciones, que siempre van más despacio que las personas individuales. Y por último la legislación (aunque en Europa hemos intentado invertir el ritmo) 

Los humanos somos incapaces de comprender el crecimiento exponencial. Recuerda en el COVID, cuando no entendíamos el ritmo de crecimiento de los contagios, porque era exponencial. 

Y el sistema sanitario no era capaz de adaptarse, porque está diseñado para ritmos lineales.

Pues esto es lo que está pasando actualmente. 

# 1 Tecnología

La velocidad de lanzamientos de nuevas versiones de los modelos de IA está siendo brutal. Imposible de seguir. 

En el webinar de Navidad 2025, mi compañera Ángela enseñaba esta gráfica. 

La velocidad de lanzamiento aumenta, aunque los saltos son cada vez menores. Esto nos genera un estrés enorme, para estar actualizados. Puro FOMO. 

#2 Adaptación individual

En la Radiografía del innovador (dic 2024!) descubrimos que el 100% de los innovadores que utilizaban Copilot corporativo tenían cuenta personal de ChatGPT. 

Esto es lo que se llama AI Shadow o uso de la IA en la sombra. 

Como las herramientas disponibles no nos llegan, nos buscamos la vida para resolver lo que se espera de nosotros. 

#3 Adaptación organizacional

Una vez que los primeros usuarios han empezado a adoptar la herramienta, llegan los de Sistemas a intentar poner orden. 

Cursos básicos de adopción masivos, intentos de Labs para pilotos, contratos con partners de Microsoft a tanto el kilo de licencia…  

De nuevo, aplica mi teorema de la transformación digital:  si tienes un proceso de mierda y lo digitalizas, tendrás una mierda digital. 

Luego algunos clientes nos llaman para apagar incendios, cuando se dan cuenta que esto no va de herramientas, sino de innovación en procesos. 

Rediseño brutal de nuevos procesos. 

#4 Adaptación de políticas públicas

Esto se está viendo muy claro en la caída brutal de la tasa de aprobación de los proyectos subvencionados. 

Mientras todo el mundo está utilizando la IA para preparar memorias de proyectos, la Comisión Europea, CDTI y resto de evaluadores no pueden utilizar la IA para evaluar. 

Efecto embudo, que terminará con un retraso brutal en la aprobación y concesión de ayudas. 

Esta situación de infoxicación más crecimiento exponencial de la tecnología genera un entorno de INCERTIDUMBRE.  

Y nuestro cerebro de mono evolucionado reacciona como si viera un tigre dientes de sable.

La respuesta humana a la incertidumbre

Como te decía tenemos un “cableado” neurológico de miles de año de evolución, que no podemos evitar. 

Nuestro cerebro ha desarrollado comportamientos automáticos (sistema 1 de Kanheman) para mejorar la supervivencia. 

Necesitamos un entorno estable lo que va a pasar para responder en automático, sin pensar. 

Sin embargo, la incertidumbre requiere pensar, para adaptarnos. Aplicar el sistema 2 de Kanheman. Y no lo estamos haciendo. 

Ante tantos estímulos de información y a tal velocidad, nuestro cerebro responde de 3 formas: 

#1 Negación 

Como si llegara un tsunmi a lo lejos, lo vemos pero pensamos que no nos va a tocar a nosotros. Es el efecto avestruz que esconde la cabeza. Ojos que no ven… 

A veces comentamos en el equipo que estamos tan metido en la bola de nieve, que no nos damos cuenta que somos unos privilegiados de vivir en esta época. 

Y de esta tomando acciones para adaptarnos. 

Es lo que los economistas llamamos la curva K, que describe un aumento de la desigualdad a partir de un punto de ruptura. 

Ahora mismo estamos en el punto de que el mundo se va a dividir en 2, por culpa de la IA: los que se adapten y puedan controlar la tecnología y los que no y serán dominados por la tecnología. 

Solo queda sino seguir explorando.

#2 Parálisis

Nos bloqueamos, no tomamos decisiones, esperando a que todo se aclare, lo que no ocurrirá nunca. 

A pesar de que el CEO de Anthropic (creadores de la IA Claude) ha propuesto en una entrevista que quizás debamos frenar la velocidad de desarrollo, el resto de participantes en la fiesta no lo tienen tan claro. 

OpenAI y Google están metidos en una carrera de desarrollo, junto con otros modelos, para encontrar el modelo de negocio que funcione, con lo que parar no es una opción.

Hay muchísimo dinero en juego.  

Esta parálisis es la que está retrasando nuestros proyectos. El efecto del miedo en la mayoría de las organizaciones. 

#3 FOMO (fear of missing out, miedo a perderse algo) 

Esta es justo la opción contraria. 

Ante el miedo de quedarnos fuera de juego, desarrollamos la hiperactividad. 

Nos movemos sin parar, probando continuamente y dando bandazos. Cambio de herramientas continuo sin profundizar. 

En Innolandia es quizás la respuesta que mejor nos identifica. Y tampoco es demasiado bueno. 

Cualquiera de estas tres respuestas tiene un impacto en nosotros y nuestra salud mental. 

Nuestra respuesta biológica ante el peligro (desde el FOMO a perderse cosas o a que te despidan por la revolución tecnológica) es prepararnos para huir o luchar. 

Cuando corríamos por los bosques huyendo de un tigre diente de sable que nos quería comer, podía tener sentido. Generar cortisol para salvar el pellejo. 

Esa hormona nos genera picos de estrés. Ahora no hay tigres, pero sentimos que las amenazas son continuas (lanzamientos, noticias…) y el pico se transforma en crónico.  

En mi caso, tengo demasiados días en amarillo (día regular) en nuestro NikoNiko de salud mental en la empresa. 

Ya te he dicho cómo nos está afectando todo esto en Innolandia. Pero…

¿Cómo afecta en el día a día de la I+D+i? 

Yo creo que habrá 3 grandes efectos de estos días de incertidumbre y miedo en los que vivimos en tu trabajo diario de innovación e I+D.

#1 Los procesos se van a acelerar 

Ya estamos viendo la reducción del tiempo de desarrollo de nuevos productos. 

Del tiempo de redacción de propuestas de proyectos nacionales y europeos. 

Pasar de hacer un plan de proyectos en 2 días a hacerlo en 1 hora. O de analizar un test de concepto en 3 días a hacerlo en 1 tarde. 

Nuestros clientes nos están pidiendo crear y utilizar asistentes de IA para desarrollar nuevos productos y servicios a gran escala. O para gestionar sus proyectos más rápido. 

Podemos hacer más con menos. Pero como decía un antiguo jefe, ¿estamos haciendo las cosas correctas?

No queremos más proyectos. Sino los proyectos adecuados. El riesgo del innowashing se dispara.

#2 Mayor igualdad en las propuestas

Utilizo mucho esta gráfica en mis presentaciones. Si utilizamos los mismos algoritmos de IA y los mismos data sets con los que están entrenados, obtendremos los mismos resultados que la competencia. 

El conocimiento está disponible para todo el mundo. La competencia sube. Es lo que Jaime Gómez-Obregón llama “la ciudadanía turbopropulsada”. 

Se dispara la cantidad de propuestas presentadas, porque todos usamos IA. Pero los evaluadores no podemos utilizar la IA. 

La Comisión está rechazando financiar proyectos excelentes con 15 sobre 15 puntos, porque un becario espabilado te hace una propuesta decente con IA, así que imagina lo que puede hacer un serio con experiencia. 

La pregunta es: ¿cómo vamos a conseguir ideas y proyectos realmente creativos? 

La única diferenciación es el factor humano. 

#3 Pérdida de control

Lo hemos visto en varios clientes. Los departamentos de IT quieren monopolizar el despliegue de la IA generativa…. Sin conocer el proceso. 

Esto me recuerda a cuando querían implantar ERPs, sin tener ni idea de finanzas ni de cadena de suministro, planificación de producción. 

Lo viví en mi vida anterior. Y cualquiera que haya vivido una implantación de SAP o Dynamics lo sabe. 

Esto genera frustración en los innovadores. Mucha. 

Clientes que tienen que disfrazar nuestras colaboraciones como formación o diseño de procesos (que en el fondo es lo que es), para evitar que los de Sistemas

Departamentos que piden entornos de pruebas y producción para un asistente de Copilot. O peor aún, que los innovadores aprendan a programar en Phyton. 

¿Estamos locos o qué?

Mira. 

Vivimos una época apasionante para los que nos dedicamos a la innovación. 

Pero no quiere decir que sea fácil. Adaptarse a la incertidumbre todos los días es agotador. 

Yo tengo días en los que me cuesta dormir. O me despierto a medianoche soñando con los efectos de los proyectos retrasados. 

En uno de los artículos que se ha hecho viral en estos días, Matt Summer (te dejo el resumen de Pep Martorell en castellano) habla sobre la necesidad de aprender continuamente, de adaptarnos en este nuevo entorno. 

Porque eso es lo único que realmente está en nuestra mano. 

Ya lo decía Darwin: no sobreviven las especies más fuertes, sino las que mejor se adaptan al entorno. 

Y estamos en medio de la caída de un meteorito. 

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